Pedro A. Hernández

Casado y con dos hijos, Pedro Antonio ha pasado parte de su vida en la ciudad de Tokio, donde conoció a la que se convertiría en su mujer, Fumiko, con la que regresó a vivir a Tenerife.

Ha disfrutado de los volcanes de los seis continentes, incluyendo la Antártida, en donde ha realizado numerosos avances en diversas disciplinas, destacando sobremanera su contribución a la geoquímica de gases volcánicos. Es colaborador científico del Instituto Volcanológico de Canarias  y enamorado de la guitarra clásica y la Historia.

También ha demostrado sus capacidades artísticas a través de la pintura, y siempre encuentra tiempo para disfrutar junto a los suyos. No es raro verlo pasear por la bulliciosa Tokio durante el verano, a donde intenta viajar siempre que puede.

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